domingo, 22 de abril de 2012

Por qué la idolatría fue (y es) atractiva


Por Kevin DeYoung

La mayoría de los occidentales en algún momento hemos luchado con entender el atractivo de la idolatría en el mundo antiguo. ¿Qué podía ser tan fascinante en un bloque de madera inanimado o un pedazo de piedra? La idolatría empedernida se siente tan tentadora como el juego de remolacha. Es probable que haya alguien allá afuera a quien le guste un vaso espumoso del oscuro extracto vegetal, pero la tentación no tiene mucho peso sobre nuestras almas.
Pero la idolatría hacía sentido en el mundo antiguo. De nosotros haber vivido hace dos o tres milenios atrás, es casi seguro que hubiera sido así de tentadora para cada uno de nosotros. En su comentario sobre Éxodo (para Kindle), Doug Stuart explica el atractivo de la idolatría con nueve puntos. De seguro querrás guardar la lista y archivarla para futuros sermones o estudios bíblicos.

1. La idolatría estaba garantizada. La fórmula era sencilla. Talla un dios de madera o piedra y el dios entrará en la figura. Ahora que tienes a un dios en medio tuyo, puedes conseguir su atención rápidamente. Tus encantamientos, juramentos y ofrendas siempre serán notadas.

2. La idolatría era egoísta. Si rascas las espaldas de los dioses, ellos rascarán la tuya. Ellos necesitan comida y sacrificios; tú necesitas bendiciones. Haz tu parte y ellos van a estar obligados a conseguirte tu parte.

3. La idolatría era fácil. La idolatría antigua alentaba las actividades religiosas vanas. Haz lo que quieras con tu vida. Siempre y cuando seas consistente con tus sacrificios, estarás bien.

4. La idolatría es conveniente. No era difícil acercarse a los dioses del mundo antiguo. El acceso era casi total. Las estatuillas podían ser usadas en las casas o en el camino.

5. La idolatría era normal. Todo el mundo la practicaba. Era la manera en que una mujer salía embarazada, en que se obtenía una cosecha y en la que se vencía a los ejércitos. La idolatría era como el aceite: nada funcionaba en el mundo antiguo sin éste.

6. La idolatría era lógica. Las naciones son diferentes. Las personas son diferentes. Sus necesidades y deseos son diferentes. Desde luego, tiene que haber diferentes deidades para las diferentes facetas de la vida. ¿Cómo podía un solo dios cubrirlo todo en la vida? Tú no comes en un solo restaurante, ¿no es así? Mientras más opciones, mejor. Todos pueden estar en lo correcto en alguna parte del tiempo.

7. La idolatría era agradable a los sentidos. Si vas a ser religioso de manera especial, ayuda ser capaz de ver a tu dios. Es difícil impresionar a las personas con una deidad invisible.

8. La idolatría era indulgente. Ofrecer sacrificios a los dioses normalmente no exigía un sacrificio por parte del adorador. Las sobras de comida podían ser ingeridas. Las bebidas podían ser tomadas. La generosidad para con los dioses conduce a un festín para ti.

9. La idolatría era sensual. Todo el proceso estaba marcado por el erotismo. Los rituales se podían convertir en orgías. El sexo en la tierra normalmente significaba sexo en el cielo, y el sexo en el cielo significaba muchas lluvias, grandes cosechas y multiplicación de ganado.

¿Puedes ver el atractivo de la idolatría? “Digamos que quiero una espiritualidad que me dé mucho, que me cueste poco, que sea fácil de ver, fácil de hacer, que tenga pocos límites éticos o doctrinales, que me garantice el éxito, se sienta bien y que no ofenda a nadie a mi alrededor.” Eso cala. Nosotros queremos las mismas cosas que ellos. Sólo que ahora hacemos las cosas un poco distinto. Queremos una fe que nos consiga cosas y que nos garantice el éxito (evangelio de la prosperidad). Queremos un discipulado que sea siempre conveniente (la iglesia virtual). Queremos una religión que sea ritualista (cristianismo nominal). O queremos una espiritualidad que estimule toda expresión sexual (LGBTQ). Todos queremos seguir a Dios de un modo que haga sentido a los demás, que nos haga sentir bien y que sea fácil de ver y entender. Desde el huerto hasta los palos de Asera, hasta las fiestas imperiales, la idolatría era la tentación más grande para el pueblo de Dios en ambos testamentos.

Un vistazo a nuestro alrededor y un vistazo a nuestro interior te dirá que todavía lo es.

Traducción: Salvador Gómez Dickson.
Fuente: http://thegospelcoalition.org/blogs/kevindeyoung/2012/04/18/why-idolatry-was-and-is-attractive/

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