jueves, 16 de mayo de 2013

Los cinco autores que más han influenciado en J. I. Packer

En una entrevista reciente, J. I. Packer mencionó a los cinco autores que más han impactado su vida. He aquí la lista de los mismos:

1. Juan Calvino. Institución de la Religión Cristiana.


2. J. C. Ryle. Holiness. En español tenemos parte de esa obra en El Secreto de la Vida Cristiana, Una obra de Packer sobre Ryle es la titulada Faithfulness and Holiness. Otras obras de Ryle en español: Sendas Antiguas, Cristianismo Práctico, Sencillez en la Predicación.


3. Juan Bunyan. El Progreso del Peregrino.


4. Richard Baxter. El Pastor Renovado, El Reposo Eterno de los Santos.


5. John Owen. Indwelling Sin, The Mortification of Sin, Justification, The Holy Spirit, The Death of Death in the Death of Christ. En español están disponibles las siguientes obras: Sobre la Tentación (en formato de audiolibro aquí), La Mortificación del Pecado, La Gloria de Cristo

¿Debemos alabar a la criatura o al Creador?


Esta foto fue seleccionada como foto del mes en el concurso de la revista National Geographic Traveler.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Un recordatorio de nuestros deberes diarios

Por John Love (1757–1825)

1. Devuelve acciones de gracias solemnes por las misericordias nocturnas. Ruega por asistencia para el día.

2. En todos los actos de devoción, organizaré mis pensamientos. Estaré resuelto a cumplirlos antes de comenzar. Hablaré directamente con Dios. No daré lugar a las distracciones externas o internas.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Nuevos libros en español

Cuidando nuestras mentes

Por Curtis C. Thomas*
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).
Los científicos y el personal médico nos enseñan en la actualidad que lo que entra en nuestro sistema digestivo determina en gran medida nuestra salud física. La persona sabia comerá aquellas cosas que ayudarán a su cuerpo a funcionar apropiadamente. Hacerlo de otro modo eventualmente alcanzará a la persona a manera de una salud pobre.
Las Escrituras nos advierten con respecto a dar entrada a las cosas incorrectas dentro de nuestras mentes y de quedarnos pensando en esas cosas. La mente es un órgano extremadamente activo. La mayor parte del tiempo que estamos despiertos pensamos en algo. Y lo que pensamos determina en gran medida cuál será nuestra salud espiritual.
En el texto que aparece citado arriba, Pablo nos instruye a que pensemos acerca de las cosas correctas—aquellas cosas que son verdaderas, nobles, correctas, puras, amables, admirables, excelentes y dignas de alabanza. Esas cosas afectarán nuestras actitudes y, eventualmente, nuestro andar ante el Señor. Para ayudarnos a entender lo que Pablo nos está instruyendo a hacer, quiero primero observarlo negativamente y luego considerar su aplicación positiva.
Primero, algunos de los aspectos negativos que Pablo quiere que evitemos:


  • Pensar en asuntos inmorales
  • Desarrollar una actitud pesimista
  • Pensar en las injusticias que hemos sufrido
  • Enojo y resentimiento
  • Hablar o pensar acerca de las faltas de los demás
  • Compararnos con otros
  • Pensamientos codiciosos
  • Planificar venganza
  • Planes egoístas
  • Ingeniar maneras de hacer que nuestras vidas sean cómodas a expensas de los demás
  • Procurar escaparnos de las obligaciones escriturales
  • Concebir maneras de bajar los humos a alguien o de verles caer
  • Pensamientos de grandeza

Esta lista puede ser ampliada para cubrir un número de áreas en las que desobedecemos estos versículos, pero éstas son dadas con el fin de hacernos pensar con respecto a aquello contra lo que Pablo escribe. Una lista más amplia pudiera también darse para cubrir las cosas positivas que Pablo quiere que habiten en nuestras mentes. He aquí algunas cosas en las cuales pensar positivamente:


  • Nuestra salvación (nuestro llamado, justificación, santificación, glorificación)
  • El perdón completo de todos nuestros pecados—pasados, presentes y futuros
  • Los atributos maravillosos de Dios
  • Las extraordinarias promesas de Dios para nosotros
  • Las glorias de Cristo y su cruz excelsa
  • El poder del evangelio
  • La seguridad absoluta de nuestra salvación
  • La esperanza (una expectativa confiada) de la resurrección
  • Los planes de darnos un cuerpo nuevo, librarnos de enfermedad, herida o corrupción
  • El don del Espíritu Santo
  • Los dones del Espíritu Santo
  • La iglesia, universal y local
  • La providencia y protección de Dios
  • Los hermanos y hermanas cristianos
  • Cómo ayudar a aquellos que han caído
  • Cómo apoyar las causas de los necesitados
  • Cómo usar nuestros dones en la iglesia
  • La fortaleza del enorme poder de Dios
  • Las provisiones materiales que Dios nos da
  • Maneras de alcanzar a los perdidos
  • Maneras de reducir el sufrimiento en el mundo
  • Maneras de alentar a los decaídos
  • Maneras de alentar a los miembros de nuestra iglesia y a sus líderes
  • Nuevas maneras de hacer que nuestra iglesia responda mejor a la Palabra y a las necesidades
  • Maneras de derrotar el pecado en nuestras vidas
  • Maneras de acercarnos más a Dios
Esta lista podría continuar por páginas. Debería haber tantas cosas buenas que hacer en la vida del cristiano que si reflexionáramos en ellas quede poco tiempo para concentrarnos en las cosas podridas de este mundo. La letra que hemos cantado en tantas ocasiones resumen de manera muy práctica cómo podemos obedecer las palabras de Pablo:

¡Bendiciones, cuántas tienes ya!
Bendiciones, Dios te manda más;
Bendiciones, te sorprenderás
Cuando veas lo que Dios por ti hará.

Aunque sencillas, estas palabras son muy profundas. Son un llamado a meditar en la bondad de Dios para con nosotros. Esta es la respuesta al pensamiento negativo, al pesimismo, la depresión, la ira, el resentimiento, la amargura y todas aquellas cosas que permitimos habiten en nuestras mentes. Esas cosas no pasan la prueba de las cosas verdaderas, honestas, justas, puras, amables y de buen nombre.
Pon en tu mente el siguiente pensamiento: “Sinceramente merezco ser arrojado al infierno. Sin embargo, Dios me ha dado gratuitamente una eternidad en el cielo por medio del sacrificio de su propio Hijo. Ha prometido que me ama y que nunca me dejará ni me abandonará. Soy suyo para siempre.” Si tu mente está constantemente cautiva a estas asombrosas verdades, no podrás quedarte pensando en lo que es sucio y vano de este mundo presente.

*Este material fue tomado del libro “Life in the Body of Christ” de Curtis C. Thomas, y ha sido traducido y reproducido aquí con permiso de la casa publicadora. © Salvador Gómez Dickson, por la traducción al español.

martes, 23 de abril de 2013

¿Importa lo que creamos?

En aras de guardar la paz y las buenas relaciones, muchos expresan que lo más importante no es realmente lo que creamos, sino el respetar las ideas de los demás. En otras palabras, se promueve la indiferencia a la doctrina con el fin de hacer sentir bien a los que poseen una postura distinta a la nuestra.
Nuestra generación es pragmática—tiene una clara inclinación hacia lo que funciona. Quiere libros que brinden un atajo al conocimiento, libros enlatados, manuales para “idiotas” (como ellos mismos los llaman). Se evade el estudio serio de las cosas; se menosprecia la filosofía; las declaraciones de verdad están perdiendo adeptos. Cada quien es “libre” de creer lo que le parezca. Somos post-modernistas... personas con mente abierta a todo tipo de posturas y pensamientos; tolerantes con todas las corrientes del saber, excepto por supuesto con el absolutismo de los cristianos. Es lo que alguien ha llamado “la intolerancia de la tolerancia.”
Cuando estuvo en esta tierra, Jesucristo habló como un absolutista. Se identificó como “el camino y la verdad y la vida” (Juan 14:6) y como la única vía para ir la cielo. Hoy en día, no obstante, se aboga por la indiferencia de las convicciones. Se enseña que a final de cuentas todas las personas, con sus diferentes posturas, llegarán al cielo y pasarán la eternidad juntas. Nuestro Maestro no pensaba de esa manera. Habló en contra de los falsos profetas (Mateo 7:15), como luego también lo hicieron los apóstoles (Rom. 16:17-18; Gál. 1:6-10; 2 Pedro 2:1-2).
Dios está profundamente interesado en las doctrinas que creemos. Él se comunicó con su pueblo por medio de declaraciones de verdad.
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar (impartir doctrina)... a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16, 17).
Bien lo dice John Murray:
“El uso de la Escritura para la enseñanza (doctrina) es tan indispensable para equipar al hombre de Dios, como su uso para redargüir, corregir e instruir.”
En Efesios 4:11-15, el apóstol nos explica la necesidad de maestros para que la iglesia cumpla con su labor. ¿Qué enseñan estos maestros? Doctrina. Los hermanos deben crecer espiritualmente en base a la verdad que han abrazado (vv. 13-15), pues existe el peligro al que las falsas doctrinas exponen al pueblo de Dios.
¿Importa lo que creamos? Importa y mucho.
“Siempre encuentro que aquellos que son llevados por todo viento de doctrina son aquellos mismos que son demasiado perezosos para estudiar la doctrina” (Martyn Lloyd-Jones).