sábado, 26 de febrero de 2011

LA CURA CONTRA LOS PENSAMIENTOS PECAMINOSOS - 3

Por Stephen Charnock

3. Evita enredarte con el mundo. Ese barro estorbará nuestras mentes. La felicidad sucia sólo engendrará pensamientos sucios. Si el mundo se apodera de nuestra alma, producirá pensamientos de ansiedad. Los muchos negocios se encuentran con muchas cruces, y luego producen pensamientos murmuradores. Si los negocios del mundo son coronados con el éxito, entonces promueven pensamientos orgullosos y lisonjeros. "Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición" (1 Tim. 6:9). Tales pasiones convierten a los hombres en insensatos, y parte de su insensatez es tener fantasías salvajes y sin sentido. Las nieblas y neblinas se encuentran en las partes inferiores de la tierra, pero no alcanzan a llegar al cielo. Si estamos libres de los afectos terrenales, estos vapores contrarios no podrán perturbar fácilmente nuestras mentes. Si el mundo hace residencia en nuestros corazones, nunca dejaremos de experimentar los tormentos de esos pensamientos irracionales. Los deseos codiciosos nos rellenarán de imaginaciones necias, y sofocarán todo buen pensamiento que nos alcance.

miércoles, 23 de febrero de 2011

LA CURA CONTRA LOS PENSAMIENTOS PECAMINOSOS - 2 (Stephen Charnock)

2. Ejercítate en humillarte a ti mismo frecuentemente. El orgullo nos expone a pensamientos impacientes e inquietantes, pero la humildad promueve un alma calmada y serena. Las humillaciones frecuentes matarán el fuego que arde interiormente y reducen las chispas. Mientras más profundo se ara más se matan las malas hierbas y mejor se prepara la tierra para la buena semilla. Los hombres no caen fácilmente en aquellos pecados por medio de los cuales ellos han sido profundamente humillados. Hay sabiduría y gracia en un espíritu que llora. El gozo carnal hace que el corazón se evapore en ligereza e insensatez.

lunes, 21 de febrero de 2011

lunes, 14 de febrero de 2011

Versículos acerca del temor de Dios

Objetos y Razones del Temor de Dios:

"Y respondió Moisés al pueblo: No temáis, porque Dios ha venido para poneros a prueba, y para que su temor permanezca en vosotros, y para que no pequéis" (Exodo 20:20).

"Si no cuidas de poner en práctica todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible, el SEÑOR tu Dios" (Deut. 28:58).

"Adorad al SEÑOR con reverencia, y alegraos con temblor" (Sal. 2:11).

"No envidie tu corazón a los pecadores, antes vive siempre en el temor del SEÑOR" (Prov. 23:17).

"Pero yo os mostraré a quién debéis temer: temed al que, después de matar, tiene poder para arrojar al infierno; sí, os digo: a éste, ¡temed!" (Lucas 12:5).

"Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia" (Heb. 12:28).

"Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" (Apoc. 14:7).

martes, 25 de enero de 2011

La Cura contra los Pensamientos Pecaminosos - 1 (Stephen Charnock)

Directriz #1:
Acostúmbrate a meditar seriamente cada mañana. Conseguir aire fresco del cielo en nuestras almas engendrará un espíritu más puro y pensamientos más nobles. Un buen tiempo mañanero nos protegerá todo el día. A lo largo del día, después que hayamos despachado los demás pensamientos que nos son necesarios para ocuparnos de nuestras actividades diarias, el tema de meditación que sostuvimos en la mañana retornará como nuestro principal acompañante durante el día.



sábado, 1 de enero de 2011

¿Demasiado ocupados para orar?

Lo que aparece a continuación fue la respuesta del pastor Joel Beeke a la pregunta “¿Qué consejo le daría a aquellas personas que sienten que están demasiado ocupadas para orar?”image

Tal como cualquier otro cristiano, supongo que mi experiencia ha sido que mientras más entrego a la verdadera oración más consciente me hago de lo poco que realmente oro.

Mi madre es el guerrero de oración más grande que conozco; por décadas ella ha dedicado regularmente dos o más horas a la oración ferviente por día. Cuando cumplió 85, le pregunté: “Mamá, si pudieras vivir otras vez toda tu vida, ¿qué harías de manera diferente?” “Oh mi querido”, me expresó, “desde luego que oraría más.”

Para aquellos con vidas muy ocupadas aconsejaría lo siguiente:

  1. Mantén la oración como la prioridad de tu vida. No hagas nada sin orar por ello antes. Bunyan nos recuerda que podemos hacer más que orar después de haber orado, pero que no podemos hacer más que orar sin antes haber orado.
  2. Cultiva un espíritu de oración. Ora por aquello que vas experimentando en el transcurso del día. “Orar sin cesar” ciertamente significa al menos esto: ora al trabajar, al conducir, al pensar—en todo lo que hagas. Mientras más cerca vivas de Dios, más fructífiero y rico vendrá a ser esto para ti.
  3. Enfócate en la oración intercesora—tanto en privado como en público. Ora mucho con tu familia; nunca obvíes la adoración familiar. Mira la oración como lo más importante que puedes hacer por los demás.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Cuando los padres son los culpables

“Cuando Ocozías comenzó a reinar era de cuarenta y dos años, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre fue Atalía, hija de Omri.  También él anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a que actuase impíamente” (2 Crónicas 22:2-3).

Qué triste es cuando los caminos malvados de alguien pueden ser rastreados hasta sus padres. He aquí un caso registrado en las páginas inspiradas de las Escrituras, grabadas para siempre para instrucción de sus lectores. Los niños nacen con la necedad ligada a sus corazones, pero nosotros los padres tenemos la encomienda de desenredarla y de instruirles en el camino de la sabiduría. Pero cuando en lugar de esto, sellamos esa necedad y convertimos a nuestros hijos en burladores de la voluntad de Dios, el cielo nos tendrá por responsables. Ocozías pagará por sus pecados, pero Atalía dará cuenta de su contribución.

En el caso de nuestro pasaje, la maldad llegó a modo de instrucción y consejo. Pero hay otras formas de influencia negativa que los padres pueden traspasar. Lo que nuestros hijos nos ven hacer es otro tipo de consejo; silencioso, pero más eficaz.

¿Qué tipo de influencia eres para tus hijos? Si el cielo emitiera juicio de evaluación sobre la forma en que has llevado a cabo tu paternidad, ¿cómo lo resumiría? Si tus hijos luego describieran la marca que dejaste en sus corazones, ¿qué dirían?

Es bueno reflexionar y examinar siempre cómo estamos cumpliendo nuestra labor de padres. Siempre hay oportunidad de mejorar y corregir lo deficiente. No asumas que todo está bien. Los mejores cambios ocurren cuando estamos dispuestos a admitir nuestros errores. ¿Por qué no comenzar hoy mismo?