lunes, 28 de febrero de 2011

LA CURA CONTRA LOS PENSAMIENTOS PECAMINOSOS - 4


Por Stephen Charnock

4. Evita la pereza. Las ocupaciones serias naturalmente mantendrán la compostura del espíritu de un hombre, pero demasiadas recreaciones le harán consumirse en vanidad. La pereza aviva en el alma muchas imaginaciones ligeras y sin provecho que de concentrarse la mente activa en alguna labor determinada serían suficientemente desviadas. Las mentes vacías son las más adecuadas para las tonterías extravagantes. La diligencia en nuestras vocaciones nos protege de Satanás, y algunas veces el Espíritu nos visita y nos llena de emociones santas en medio de ellas. El Espíritu nos ayuda a cumplir y tener éxito en nuestros deberes. Es así, pues, que un ejercicio santo de nuestras vocaciones santificará nuestras mentes y dejará poco espacio para que las arañas hagan sus telarañas.

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