domingo, 15 de enero de 2012

La Obediencia Parcial de Saúl

Por Salvador Gómez Dickson

En 1 Samuel 15 tenemos un ejemplo muy elocuente de lo que significa ofrecer a Dios una obediencia parcial. Se le pidió a Saúl que estuviera atento a las palabras del Señor, y esto obviamente con la finalidad de que las obedeciera a cabalidad. Sin embargo, la historia que vemos a continuación nos muestra a un hombre que decidió llevar a cabo tan sólo una parte de lo que fue ordenado.
He aquí algunos de los elementos de esta historia:
  1. Saúl escuchó todo lo que se le pidió hacer.
  2. Pero sólo cumplió parte de lo que se le ordenó.
  3. El Señor tomó esa obediencia parcial como desobediencia (vv. 11, 19).
  4. En su propia opinión, Saúl pensó que había sido obediente (vv. 13, 20). Dijo: "He cumplido la palabra de Jehová." Lo importante no era lo que Saúl pensaba de sí mismo, sino lo que Dios pensaba de él.
  5. Saúl presentó la excusa de haber tenido un supuesto motivo piadoso (vv. 20-21).
  6. Samuel le muestra que ningún motivo religioso justifica la desobediencia (v.22). La verdadera obediencia es la entrega de nuestra voluntad a la voluntad de otro.
  7. Samuel le presenta la gravedad del pecado de la desobediencia (v. 23).
  8. Saúl admite su pecado. Sabía que había quebrantado el mandamiento de Dios. Su problema no fue falta de entendimiento de lo que se le había ordenado, sino decidir solamente obedecer en parte lo que se le pidió (vv. 24, 30).
  9. El v. 30 nos enseña que lo realmente importante para Saúl era la opinión que los hombres tuviesen de él, no la de Dios.
  10. A final de cuentas, lo que Saúl había hecho en realidad fue desechar la palabra de Dios (v. 26).
Dios requiere de nosotros una obediencia completa. ¿Para qué llamarle Señor si no vamos a hacer lo que nos dice? Cada contacto que tenemos con la Palabra de Dios nos coloca una decisión delante nuestro: ¿Obedeceremos al Señor de manera completa u ofreceremos una obediencia selectiva? Pide al Señor que te libre de ofrecerle únicamente una obediencia parcial. El quiere todo tu corazón, y no sólo una parte de éste.

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