lunes, 6 de marzo de 2017

Una conciencia selectiva


No temas... pero teme

En Mateo 10 nos encontramos con una interesante combinación de mandamientos. En el v. 31 somos exhortados a no temer.

Mateo 10.29–31 (LBLA) — 29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. 30 Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31 Así que no temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos.
Es una buena y convincente razón para no temer. El Dios soberano del universo, que a la vez es nuestro Padre, está en control de todas las cosas. Siendo que somos como la niña de sus ojos (“vosotros valéis más”), ha prometido velar y cuidarnos.

Sin embargo, en el mismo contexto y tan sólo unos versículos antes nos encontramos con otro mandamiento, esta vez a temer.

Mateo 10.28 (LBLA) — 28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.
Aunque muertos, viviremos. Viviremos para siempre. Es por eso que el peligro más grande no es perder la vida del cuerpo. El peligro más grande al que todo ser humano está expuesto es el del infierno; o para ser más precisos, el Dios que nos puede arrojar a ese lago de fuego inextinguible. Identificarnos con Cristo puede traer consecuencias muy duras a nuestros cuerpos; pero no identificarnos con Él puede traer consecuencias más severas aún, pues serían consecuencias eternas.

¿Conclusión? No temas... pero teme. 

jueves, 2 de marzo de 2017

José sería considerado un estúpido

A juzgar por los valores de la sociedad post-moderna, José sería considerado un bobo y estúpido. Mientras servía en casa de Potifar se le presentó una oportunidad de oro para escalar de posición y de paso dar placer a la carne. Pero algo se interpuso. Los valores sembrados en su corazón desde niño chocaban de manera directa contra la oferta que tenía por delante.

Génesis 39.7–12 (LBLA) — 7 Sucedió después de estas cosas que la mujer de su amo miró a José con deseo y le dijo: Acuéstate conmigo. 8 Pero él rehusó y dijo a la mujer de su amo: Estando yo aquí, mi amo no se preocupa de nada en la casa, y ha puesto en mi mano todo lo que posee. 9 No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios? 10 Y ella insistía a José día tras día, pero él no accedió a acostarse con ella o a estar con ella. 11 Pero sucedió un día que él entró en casa para hacer su trabajo, y no había ninguno de los hombres de la casa allí dentro; 12 entonces ella lo asió de la ropa, diciendo: ¡Acuéstate conmigo! Mas él le dejó su ropa en la mano, y salió huyendo afuera.
Nuestro héroe bíblico y ejemplo a imitar sería estimado hoy como un estúpido. Dios lo considera bienaventurado.

Salmo 1.1–2 (LBLA) — 1 ¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, 2 sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!
¿Y tú, cómo eres visto por esta sociedad torcida y perversa (Fil. 2:15)? ¿Cómo te considera Dios?